Acabo de llegar a casa. No ha sido una noche facil ni agradable en muchos sentidos, son las 4 de la mañana y tampoco me apetece meterme en la cama, a pesar del cansancio físico y la rayadura mental.
Acabamos de tocar en Villanueva de Carrizo. Nada ha sido como debería ser, deberíamos haber probado sonido, pero no pudimos. Deberíamos haber sonado mejor, pero no pudimos.Deberíamos haber puesto a un par de personas en su sitio, pero no pudimos.
Y da mucha rabia el hecho de que no te dejen hacer las cosas bien y que encima te traten como a un niño pequeño. Da mucha rabia subirte a un escenario con todos los problemas del mundo que a la postre no son culpa tuya y encima además de meterte prisa te interrumpan para que los jerifaltes del ayuntamiento queden bien con los del pueblo, pero el que paga manda. Eso lo entiendo.
También da mucha rabia encontrarte gente tan sumamente poco profesional que retrase todo hasta la desesperación y gente tan sumamente prepotente como para adueñarse de todo el tiempo y recursos disponibles sólo para lucirse delante de sus amigos del pueblo y de los pueblos cercanos con el pretexto de ser viejas glorias de tiempos remotos en los que los ecos de su arte rebotaban en el fondo de una botella y se deshacían como humo de un canuto mal liado. Y todo esto lo digo a título personal, yo, Jorge López, no Adae como grupo ni el resto de mis compañeros individualmente, simplemente yo opino. Y opino que hace falta un quintal de toneladas de humildad en este mundillo.
No me voy a extender mas en este tema que al que lea esto seguramente ni le interesa ni le hace falta saber lo que ha habido, que por otra parte es el pan nuestro de cada día cuando te lanzas a dar directos.
Pues bien, empezó todo sin apenas probar sonido y para mi horror después de varios problemas con el amplificador que no me daba sonido y las pantallas que tampoco me aclaraban mucho la situación. Arrancamos el primer tema con un frío matador y los dedos y el cuerpo no daban mucho que ofrecer al respetable. Primer solo y primera pifia, pero saliendo del paso.Apenas oigo la batería y procuro no irme de tiempo demasiado, los nervios vuelven atenazantes y la ejecución se convierte en algo malsonante y sucio. Siguen pasando los temas y el desánimo se va adueñando del escenario, pero intentamos dar lo mejor en todo momento. Avanza el concierto y en medio del segundo o tercer tema mi multiefectos casca... venga a cacharrear con el cable pero el aparatito no funciona...al fin se decide y sigo como quien no quiere la cosa. Que se le va a hacer, gajes del directo. Tema tras tema veo que cada vez lo voy haciendo peor, y la verdad esque es una situación muy desagradable.Por suerte hay caras amigas animando como si estuvieramos dando el concierto de nuestra vida. Somos muy afortunados, porque es en los momentos como este cuando descubres que es lo realmente importante.
Ya en el punto álgido del concierto me quedo en blanco en otro solo... caida en picado y desastre total para mi ya maltrecha moral.
No voy a contar mucho mas, no merece la pena. No solo yo acabé descontento, se que alguno de mis compañeros tampoco acabo muy satisfecho, pero que se le va a hacer, esto es así. El descontento y la frustración siempre están presentes en esta vida y este es uno de estos momentos en los que hay que hacer acopio de tripas y tener conciencia de uno mismo y de aprender de aquello que haces mal y trabajar para solucionarlo.
Y no estoy molesto o enfadado con la situación que nos toco vivir, ni con los problemas que tuvimos, ni con la actitud de mucha gente. Estoy enfadado conmigo mismo, porque no dí todo lo que deberia haber dado. Me hacen falta mas horas de trabajo o igual mas tablas en el escenario, o acostumbrarme a los nervios. Todo eso y mas. Sinceramente, si me hubiera visto tocar no hubiera visto nada que mereciera la pena. Pero para eso ocurren estas cosas. La vida te va dando pequeños toques para que aprendas y mejores. Otro cantar es que hagas caso o no. Y sobre todo darme cuenta de lo que ha pasado, aprender de ello y darle la importancia que tiene. Osea, ninguna. Y se que me esperan mil noches mas como estas, y mas desastres musicales como el que armé hoy. Y por ello debo aprender, y no solo por mi propia satisfacción, sino por el trabajo del resto de compañeros que me acompañan en el escenario.
Lo de hoy no ha significado nada,es un bache, una piedra con la que tropiezas y caes de manera ridícula. Espero ser lo suficientemente inteligente para aprender de ello y mejorar poco a poco, ya que para un pequeño momento de gloria hacen falta años de tropiezos.
Pero al fin quedó lo realmente importante, detras del humo y las luces, habia un grupo de amigos haciéndose unas risas y dándose unas palmadas en la espalda acompañadas de una mirada comprensiva y de ánimo sincero.



