Es el año 2010. Teníamos por delante mucho trabajo y un año enterito de conciertos que buscar para rellenar nuestra aún vacía agenda. También teníamos otra cosa que buscar por aquel entonces, y era un teclista nuevo.
En los últimos meses, cada vez eran mas escasos los ensayos que realizabamos todos juntos, ya que Alfredo, con su nueva orientación laboral, cada vez tenía menos tiempo para Adae. Incluso ya teníamos adaptado todo el repertorio sin teclas para no quedarnos estancados ante este inconveniente, pero, aparte de la evidente falta de ensayos con la banda al completo, Alfredo cada vez estaba menos implicado en la banda. Por aquel entonces,había colaborado en la grabación de las teclas del disco de B4U y cada vez era mas frecuente escucharle que no tenía tiempo para la música, que necesitaba relanzar algún proyecto propio o que realmente lo que el disfrutaba era la guitarra. Diferencias en cuanto a la composición, en cuanto a la orientación del grupo y las cada vez mas frecuentes discusiones provocadas por los conciertos o eventos a los que no podía asistir con Adae nos hizo tener una charla con el en la que finalmente, tras barajar todas las posibilidades, abandona el grupo al no poder ofrecernos garantías de poder cumplir con nosotros. Y es una pena. A pesar de las diferencias que pudieramos tener, el era parte importante de nuestro sonido. Los temas así se quedan un poco huerfanos y un tema que dejó a medias de componer queda olvidado para los restos.
Empiezan las inseguridades y durante una temporada no se habla de otra cosa en el local que no sea la dificultad para suplir el hueco que ha dejado Alfredo. A mi en particular no me preocupa demasiado. Mantengo una actitud positiva y se que en cualquier momento, mas tarde o mas temprano, aparecera otro.
Nunca me ha gustado el hecho de tener que compartir el escenario con otro guitarra. Es una de mis manías que Adae ha sabido respetar siempre. Soy un lobo solitario y en cuanto a la guitarra no iba a ser diferente. Es mas expuesto y mas complicado, ya que melódicamente se vacía mucho el ambiente de cualquier canción, pero teniendo el colchón del teclado, se puede simplificar y convertir cualquier tema en mas directo y contundente, sin necesidad de sobrecargar innecesariamente la rítmica. Pero en este momento, y anticipandome a los acontecimientos, accedí a sustituir el teclado por otra guitarra en caso de que las cosas no marchasen como debieran. Pero todos siguen respetando que yo fuera el único guitarra. Cosa que les agradezco profundamente.
En cualquier caso, gracias al esfuerzo y la creatividad del resto de mis compañeros, la marcha de Alfredo no supuso un cambio tan radical a nuestro sonido como en principio pudimos temernos. Los temas estuvieron afinados en poco tiempo y mientras yo me dedicaba a darle la paliza a Sergio, el nuevo dueño del Skanner para conseguir otro bolo en cuanto fuera posible. Nos echa un cable en todo lo que puede y se las apaña para meternos en una actuación con una banda que tiene pendiente de actuación en el garito. Finalmente me pone en contacto con Melqart, de Valladolid. Costó muchísimo ponernos de acuerdo con el día en que actuaríamos, ya que cada fecha que buscábamos coincidía con un partido de futbol y Jorge o Manu o los dos a la vez insistían en que no era buena fecha para tocar. Surgen las discusiones a cuenta de este tema, no me gusta posponer una y otra vez las fechas, y menos porque 22 mangurrinos con sobresueldo corriendo detrás de un balón nos vayan a quitar público. Aún tengo en mi memoria la cantidad de asistentes a nuestros últimos conciertos y no creo que esto marque alguna diferencia. Finalmente, Jaime, de Melqart, se pone en contacto conmigo y a la hora de cerrar una fecha, también tiene en cuenta el deporte rey a la hora de ponernos de acuerdo y sintiendome muy cansado, fijamos actuar el dia 10 de Abril.
Aquel día ibamos bastante optimistas al Skanner, era como jugar en casa (otra vez el dichoso futbol). Siempre que habíamos actuado allí habíamos llenado sala y ante nosotros se presentaba otra noche en la que podríamos resarcirnos de los conciertos anteriores.
Puntuales (dentro de lo que cabe) llegamos a la sala, y al ser los primeros, comenzamos a montar la batería y el resto de equipo que habíamos acordado poner para el bolo. Tras una larga espera llegan Melqart de Valladolid y lo primero que podemos observar es que su vocalista, no deja de cantar en ningún momento. Todo es un vaivén de trastos y cacharros y de entre todo este lío solo destaca este hombre que aprovecha cualquier ocasión para hacer unas risas con alguna canción. Incluso una versión flamenca de Oliver y Benji. Hablando con el resto de la banda todos hacen mención de esto, es un chaval con carisma y presencia que desde bien pequeño, ha sabido que su vida es cantar. Tras comentar detalles de nuestros respectivos equipos y terminar de montar todo, comenzamos con las pruebas de sonido.
Los nervios están a flor de piel. Comenzamos a ajustar volumenes y calentar un poquito y probamos con un temilla. En algún momento de la prueba, Manu se pierde e instintivamente todos miramos hacia atrás. Y subitamente, este se coge un rebote monumental ya que le habíamos puesto en evidencia. Raúl no se puede contener y entra al trapo. La discusión se acalora y me doy cuenta de la penosa imagen que estamos dando delante de la poca gente que estaba mirando nuestra prueba. Esto me sienta como un tiro y apretando los dientes les "sugiero" que dejemos la discusión para después del concierto. La cosa sigue calentandose y para mayor desesperación mía, es el cantante de Melqart el que sube al escenario a apaciguar los animos. Tras unas palabras conciliadoras terminamos la prueba y todo el mundo se marcha a cambiarse a su casa, y a cenar, por supuesto con mala cara. Yo estoy tan cabreado que me quedo en el skanner aprovechando que un viejo amigo se había venido a vernos. Tomo un par de cervecillas y me desahogo un poco (para eso estan los colegas).
En esto había llegado mi chica, y tras contarle lo ocurrido, seguimos de cervezas esperando a que empezase la actuación. Poco antes de la hora llega todo el mundo, bastante mas calmado, y nos preparamos para lo que está por venir.
La sala no esta mal de público. Un nutrido grupo de fans de Melqart se habían venido desde Pucela, y junto con los habituales del Skanner, la cosa no pintaba nada mal.
Comienza nuestra actuación, esta vez también delante de caras conocidas. Empiezan a pasar los temas y volvemos a descubrir los calores del Skanner. El ambiente está caldeadísimo y la temperatura vuelve a subir hasta límites insospechados. Noto como la condensación se va haciendo dueña del escenario y debajo de mis pies aparece un charco de humedad.
La cosa en el resto de la sala no está mucho mejor y veo a mi chica en la puerta, grabando con la camara y muerta de calor procurando no matarse con los tacones en otro charco (mas bien océano) que se había formado a la entrada. Pasan los temas y aquello mas que un concierto heavy parecía una exhibición de patinaje artistico. Al menor movimiento perdíamos el equilibrio (patinazo va, patinazo viene) y llega un momento agónico para mis piernas en el que tanta tensión hace su efecto. Me da un calambre.
No recuerdo aún cuanto tiempo tocamos, pero entre el calor y el piso deslizante ese concierto fue un autentico suplicio. El público estuvo mas frío de lo habitual y yo me dí cuenta que la pérdida de teclista nos había perjudicado mas de lo que pensaba. Al terminar, solo pude ver a mis compañeros empapados hasta los huesos en sudor y condensación y al respetable abalanzandose sobre la barra para conseguir algo de beber que aliviara un poco la tremenda temperatura que había dentro del local.
Salí a tomar todo el aire que pude y tras un par de cigarros volví a la sala a presenciar a los Melqart en directo. Desde el mismo principio el vocalista salió a matar y llenó toda la sala de notas altísimas y demostraciones de su poder vocal. Su público estaba ensimismado. Pude verles patinando por el escenario a ellos también, y como seguía asfixiado por el calor, decidí salir con mi pareja al aire libre a esperar que acabase la actuación.
El resto del concierto me lo pase en las escaleras del Skanner discutiendo con Gianky Matías sobre que equipo ganaría el mundial. No es que me entusiasmase el tema pero fué un toma y daca entre su insistencia sobre la arrolladora maquina imparable que era Brasil (su tierra natal) y un arranque de dignidad patria que subitamente se apoderó de mi (el calor, que seguramente me reblandeció el cerebro).
Pasó el tiempo y yo solo podía escuchar un murmullo de graves y la imparable máquina de agudos que era el vocalista de Melqart. Y finalmente, terminó la noche.
Tras firmar algún que otro autografo (uno de ellos en una escoba ?!?!?) y vender alguna maqueta,agradecimos a Sergio la invitación, las cervezas y ser buen pagador. Nos despedimos de Melqart, que siguieron quemando la noche con mas alcohol, y volvimos al local una vez mas a discutir las jugadas del día. Tampoco quedó fuera el tema de la bronca en el escenario, y una vez mas, antepusimos nuestra amistad ante cualquier otra cosa.
Pero Adae había dejado de ser lo que era. No era mejor, ni peor. Simplemente, las cosas habían cambiado. De repente para mí todo era mas dificultoso y comencé a tener la sensación de que serían muchos los obstaculos que tendríamos que sortear de ahora en adelante. Y en cierto modo fué así. Pero sabía que no nos podíamos dejar vencer por ello. Seguíamos teniendo fe en nosotros mismos. Y a veces eso es suficiente.
Aquel día ibamos bastante optimistas al Skanner, era como jugar en casa (otra vez el dichoso futbol). Siempre que habíamos actuado allí habíamos llenado sala y ante nosotros se presentaba otra noche en la que podríamos resarcirnos de los conciertos anteriores.
Puntuales (dentro de lo que cabe) llegamos a la sala, y al ser los primeros, comenzamos a montar la batería y el resto de equipo que habíamos acordado poner para el bolo. Tras una larga espera llegan Melqart de Valladolid y lo primero que podemos observar es que su vocalista, no deja de cantar en ningún momento. Todo es un vaivén de trastos y cacharros y de entre todo este lío solo destaca este hombre que aprovecha cualquier ocasión para hacer unas risas con alguna canción. Incluso una versión flamenca de Oliver y Benji. Hablando con el resto de la banda todos hacen mención de esto, es un chaval con carisma y presencia que desde bien pequeño, ha sabido que su vida es cantar. Tras comentar detalles de nuestros respectivos equipos y terminar de montar todo, comenzamos con las pruebas de sonido.
Los nervios están a flor de piel. Comenzamos a ajustar volumenes y calentar un poquito y probamos con un temilla. En algún momento de la prueba, Manu se pierde e instintivamente todos miramos hacia atrás. Y subitamente, este se coge un rebote monumental ya que le habíamos puesto en evidencia. Raúl no se puede contener y entra al trapo. La discusión se acalora y me doy cuenta de la penosa imagen que estamos dando delante de la poca gente que estaba mirando nuestra prueba. Esto me sienta como un tiro y apretando los dientes les "sugiero" que dejemos la discusión para después del concierto. La cosa sigue calentandose y para mayor desesperación mía, es el cantante de Melqart el que sube al escenario a apaciguar los animos. Tras unas palabras conciliadoras terminamos la prueba y todo el mundo se marcha a cambiarse a su casa, y a cenar, por supuesto con mala cara. Yo estoy tan cabreado que me quedo en el skanner aprovechando que un viejo amigo se había venido a vernos. Tomo un par de cervecillas y me desahogo un poco (para eso estan los colegas).
En esto había llegado mi chica, y tras contarle lo ocurrido, seguimos de cervezas esperando a que empezase la actuación. Poco antes de la hora llega todo el mundo, bastante mas calmado, y nos preparamos para lo que está por venir.
La sala no esta mal de público. Un nutrido grupo de fans de Melqart se habían venido desde Pucela, y junto con los habituales del Skanner, la cosa no pintaba nada mal.
Comienza nuestra actuación, esta vez también delante de caras conocidas. Empiezan a pasar los temas y volvemos a descubrir los calores del Skanner. El ambiente está caldeadísimo y la temperatura vuelve a subir hasta límites insospechados. Noto como la condensación se va haciendo dueña del escenario y debajo de mis pies aparece un charco de humedad.
La cosa en el resto de la sala no está mucho mejor y veo a mi chica en la puerta, grabando con la camara y muerta de calor procurando no matarse con los tacones en otro charco (mas bien océano) que se había formado a la entrada. Pasan los temas y aquello mas que un concierto heavy parecía una exhibición de patinaje artistico. Al menor movimiento perdíamos el equilibrio (patinazo va, patinazo viene) y llega un momento agónico para mis piernas en el que tanta tensión hace su efecto. Me da un calambre.
No recuerdo aún cuanto tiempo tocamos, pero entre el calor y el piso deslizante ese concierto fue un autentico suplicio. El público estuvo mas frío de lo habitual y yo me dí cuenta que la pérdida de teclista nos había perjudicado mas de lo que pensaba. Al terminar, solo pude ver a mis compañeros empapados hasta los huesos en sudor y condensación y al respetable abalanzandose sobre la barra para conseguir algo de beber que aliviara un poco la tremenda temperatura que había dentro del local.
Salí a tomar todo el aire que pude y tras un par de cigarros volví a la sala a presenciar a los Melqart en directo. Desde el mismo principio el vocalista salió a matar y llenó toda la sala de notas altísimas y demostraciones de su poder vocal. Su público estaba ensimismado. Pude verles patinando por el escenario a ellos también, y como seguía asfixiado por el calor, decidí salir con mi pareja al aire libre a esperar que acabase la actuación.
El resto del concierto me lo pase en las escaleras del Skanner discutiendo con Gianky Matías sobre que equipo ganaría el mundial. No es que me entusiasmase el tema pero fué un toma y daca entre su insistencia sobre la arrolladora maquina imparable que era Brasil (su tierra natal) y un arranque de dignidad patria que subitamente se apoderó de mi (el calor, que seguramente me reblandeció el cerebro).
Pasó el tiempo y yo solo podía escuchar un murmullo de graves y la imparable máquina de agudos que era el vocalista de Melqart. Y finalmente, terminó la noche.
Tras firmar algún que otro autografo (uno de ellos en una escoba ?!?!?) y vender alguna maqueta,agradecimos a Sergio la invitación, las cervezas y ser buen pagador. Nos despedimos de Melqart, que siguieron quemando la noche con mas alcohol, y volvimos al local una vez mas a discutir las jugadas del día. Tampoco quedó fuera el tema de la bronca en el escenario, y una vez mas, antepusimos nuestra amistad ante cualquier otra cosa.
Pero Adae había dejado de ser lo que era. No era mejor, ni peor. Simplemente, las cosas habían cambiado. De repente para mí todo era mas dificultoso y comencé a tener la sensación de que serían muchos los obstaculos que tendríamos que sortear de ahora en adelante. Y en cierto modo fué así. Pero sabía que no nos podíamos dejar vencer por ello. Seguíamos teniendo fe en nosotros mismos. Y a veces eso es suficiente.
