Era oficial. Adae no tenía teclista. Pero eso no iba a impedir que el año 2010 fuera un gran año de conciertos. Por aquel entonces yo los buscaba debajo de las piedras. Preguntaba a todo el mundo que conocía por si acaso en su pueblo o en alguna sala o bar de alguien que conociera (o conociese) andaban buscando grupos. También estábamos al lío de las fiestas de León o de encontrar cualquier cosa que nos hiciera el apaño y estuviera bien pagada.
Una compañera de trabajo que vive en Astorga me comentó que en el Pub Perfil siempre cogían grupos y me facilitó el teléfono del encargado. También me comentó que a partir de ciertas horas de la noche la clientela del bar cambiaba radicalmente... me dio la sensación de que iba a tocar para los gremlins y que a las 12 ponían pollo de tapa...
En cualquier caso el Pub estuvo de acuerdo en darnos una fecha y los honorarios eran mas que aceptables, con lo cual, aquella tarde de Abril nos encontramos empaquetando todos los bultos y haciendo nuevos cálculos ya que había que cargar un teclado menos pero por contrario íbamos a sonorizarnos nosotros mismos. Llevamos los dos ataudes infantiles y una gran cantidad de incertidumbre ya que en base a las referencias que nos habían dado del garito no sabíamos para que tipo de público íbamos a tocar. Tan pronto podían aplaudirnos como podíamos salir a pedradas... pero eso no era óvice para que fuéramos allí con la mejor de las intenciones.
Una vez en Astorga localizamos el garito, situada en una estrecha calle con unas pequeñas aceras que nos ponían la cosa de aparcar complicada, máxime si te han informado previamente que los municipales están a recaudar como perros rabiosos. Llegamos a la hora convenida y el sitio está cerrado. Vaya. Llamamos al paisanete y nos avisa que está a punto de llegar... Raúl es de los primeros en darse alegría y encuentra fácilmente un sitio para aparcar bastante cerquita de la sala. La furgo de Jorge, que lleva todo lo gordo, se encuentra en la acera y echamos todos un ojete por si vienen los municipales a cobrar el impuesto revolucionario.
Tras un rato de espera y un par de llamadas telefónicas, aparece el interfecto y nos abre la puerta... hay una gran escalera bajando al estilo del Skanner y solo de verla se nos doblan los riñones, pero como no queda mas remedio, comenzamos a bajar trastos; El sitio es oscuro y muy cerrado, me sorprende sobre todo que nada mas entrar, lo primero que ves es el morro de un 600 empotrado en el techo. Ya abajo, veo una sala grande y espaciosa de techo bajo y algún que otro lugar de difícil acceso en el que preferimos no entrar.
Comenzamos a montar en un escenario que consta de un sobresuelo hecho a base de cajas de cerveza y unos cuantos tablones encima. Todo un clásico. Me empiezo a sentir un sibarita y pido unas cajas de cerveza para poner encima mi ampli una vez mas. Con todo colocado, nos damos cuenta que las dos cajas que hemos traído a mayores como monitores para dentro del escenario no funcionan. Comienzan los cacharreos. Revisamos cableado, revisamos conexiones, revisamos enchufes, revisamos las cajas. Revisamos hasta la barra del bar (ejem). Empezamos a pensar que Raúl tiene que echarse un vistazo mas profundo al libro de instrucciones de su equipo de voces, y mientras todos lo empezamos a buscar , el otro ya está llamando a Alfredo muy a mi pesar para que le de una explicación al misterio de los monitores. Después de explicarle el problema nos quedamos todos con cara tontos. Y eso, que estaban conectados directamente a la mesa sin mas. Lo resumiré en dos palabras. Monitores pasivos.
En cualquier caso ya estaba todo apañadito y el responsable del pub se marcha hasta la hora de abrir. Como tenemos que hacer la prueba de sonido nos deja encerrados en el local con la promesa de abrirnos si le llamamos al móvil. Prueba de sonido rutinaria y todo suena mas o menos a nuestro gusto. Empezamos a esperar a ver si llega la hora de apertura, pero tras diez minutos de espera nos sentimos como un secundario de "The Cube". Llamamos a este hombre y afortunadamente estaba por la zona, asi que no hubo que esperar demasiado y salimos estilo carga espartana hacia "El argentino" a ver que cenábamos. Jorge y Manu con sus pizzas, y Raúl y yo con nuestros jamón y queso. El mio venía con pelo y el jamón verde, con lo cual cené a medias, hasta se me quitaron las ganas de devolverlo y que me trajeran otro. En esto notamos que empiezan a llover huesos de aceituna sobre nuestra mesa. Algún gracioso..., pasando. Empezamos a oír comentarios extraños, de un grupo situado detrás de una mampara , que siendo suspicaces, podríamos interpretar como ofensivos. Seguimos pasando. Y vuelve a llover hueso de aceituna. Raúl y yo vamos al baño como excusa para ver cuantos son y si van armados. Y vemos a 8 o 9 tíos con cara de circunstancia detrás de la mampara. Volvemos a nuestro sitio. Y vemos a Manu que ha ido el solito en modo enrage a ver de que van estos troncos (ya está liada, pensamos todos). Atraviesa la mampara y se queda algo petao al ver que son unos cuantos. Y con toda la tranquilidad del mundo les comenta que ya está bien de hacer el tonto. Vuelve a su silla y deja de llover. En ese momento todos le miramos con cara de "vaya huevos" y el nos responde "Ya de estar allí, aunque luego te caigan unas ostias... pues había que mantener el tipo..."
Pasado el incidente nos vamos a la sala. Que está vacía. Esperamos un poco a que vaya entrando gente y por ahí solo vemos a las habituales (Leti, Mari, y alguna que otra amiga, familiares, etc...)
Lo de siempre. Allí conozco al batería de Ness que se ha acercado a vernos y de paso a ofrecernos su ayuda si hace falta. Es gente maja. Y con lo de siempre empezamos a tocar. Y nada mas dar la primera nota, en un parpadeo se llena toda la sala hasta reventar. Ojipláticos. Por fin rompíamos con la mala racha que llevábamos de público, aunque este de momento no sea muy expresivo, descontando a nuestros conocidos. En estas me doy cuenta que el suelo se está abriendo bajo mis pies. Explico: coincide que estoy situado entre dos tablones y a nada que me muevo estos se separan haciendo que me abra de piernas. Desde fuera puede parecer que estoy en pose metalera, patas abiertas y headbang. Pero no, os acabo de tirar otro mito. Las tablas se separan cada vez mas y yo no hago mas que hacer esfuerzos para juntarlas de nuevo como puedo. Empiezo a sudar y mis abductores me mandan un fax diciendo que la situación es insostenible y que han optado por el dolor como solución a la crisis. Y repentinamente, el batería de Ness, que estaba en un lado del escenario viéndolo todo suelta una patada descomunal al tablón que sobresalía del escenario para colocarlo. Esto me hace cerrar las piernas. Pero si sabéis algo de física elemental o lo que es la conservación del movimiento lineal, os podéis hacer a la idea de que el resultado de este patadón no solo fue el de colocar el tablón, sinó que además de perder el equilibrio salgo disparado hacia el lado contrario en el que se encuentra Raúl. El de la patada me está mirando con cara de "De nada".
Prosigue el concierto y veo que Manu tiene cara de cuelgue. Es mas, a mi también se me está poniendo. Y es que teníamos justo a nuestra espalda una diana que no hacía mas que emitir destellos parpadeantes de luces y ruidos extraños. Podréis pensar que estando delante y con los amplis y batería a toda caña, esto no molesta, pero cuando hay poquita luz en el garito te descoloca tanto que parece que vas a acabar epiléptico tirado por los suelos escupiendo espumarajos por la boca. Pero a la gente estas cosas se le escapan, y salvo unas cuantas eufóricas excepciones la gente nos sigue mirando con cara de indiferencia. Y aquí llega la señal del dueño del garito para que hagamos media hora de pausa e incitemos al respetable a consumir en la barra. Aprovechamos para publicitar nuestra maqueta. Nada mas bajar del escenario, unos cuantos asistentes de avanzada edad me felicitan por mi forma de tocar. Les doy las gracias y con el ego cosquilleando me siento donde puedo y me tomo varias botellas de agua.
Aparte del intermedio, (era la primera vez que teníamos que hacer una pausa en medio de un bolo) conseguimos vender unas pocas maquetas, que no estaba nada mal. El resto de la actuación siguió sin nada mas reseñable si exceptuamos el suelo móvil bajo mis pues y un intenso olor a maría que realmente me estaba agobiando.
Y nada mas dar la última nota y saludar al público, este se desvaneció de la misma manera que había aparecido dos horas antes. Solo quedó en el bar una intensa humareda y nosotros en el escenario. Pasado un tiempo el bar se inundó de insufrible música electrónica y preferimos no quedarnos mucho mas tiempo. Por si las moscas, mientras todo el mundo cargaba trastos, yo me quedé en la sala vigilando el equipo. Finalmente, el encargado nos pagó muy bien y con una sonrisa en los labios, cosa extraña en estos tiempos que corren.
Si sois habituales de este blog, ya sabréis como termina la noche. En el local comentando las jugadas del día.
Era el primer concierto de una época nueva. Ya no había un teclado que nos aportara ese sonido tan especial que nos gustaba tanto. Habíamos adaptado todo para sonar sin el. Y creo que salimos muy bien parados en este concierto. Pero también sabíamos que nos esperaba un futuro en el que teníamos que trabajar muy duro para suplir muchas carencias hasta que apareciese otro Alfredo. En cierto modo, Adae ya era otro grupo totalmente diferente. Y sin saberlo,este cambio era algo parecido a pasar de la infancia a la madurez en una sola noche.
Y para muestra, uno de los momentos estelares de esa noche: