miércoles, 8 de febrero de 2012

Punto de crisis


10 de Octubre de 2010
Espacio Vias (otra vez)

Hay un antes y un después en todas las cosas. Los entendidos llaman a ese momento punto de crisis, y yo, que entiendo un poco de todo y mucho de nada (y además, como me da la gana) empecé a sentir aquella noche que habíamos llegado a ese punto.

Meses atrás, un par de personas muy bien intencionadas estaban comenzando a montar un festival metalero patrio, el "León Metal Fest". No dudamos ni por un momento que era había que estar allí. De hecho, después de las últimas actuaciones, teníamos una buena dosis de confianza en nosotros mismos y la sensación de estar yendo por el buen camino.



Además, habíamos tenido mucho tiempo para preparar esta actuación y estabamos bastante contentos con el ritmo de ensayos y resultados. Seguíamos algo preocupados con el tema de la voz, e incluso creo que a estas alturas es algo que ya le habíamos comentado a Raúl, pero en vista del resultado del último concierto las dudas estaban bastante despejadas. Todo tenía una pinta buenísima.

Pero a falta de pocos días para el concierto, después de concretar con Darkkam el tema de como compartir el equipo, Jorge y yo tenemos una discusión en el local por la manera en la que he negociado las condiciones de la actuación con la organización. No voy a entrar en detalles de lo que ocurrió ni de lo que hablamos. Simplemente estaba agobiado. Sentía que a la hora de componer, pegar carteles, buscar conciertos, negociar las condiciones, hablar con las bandas, facebook, myspace, correo electrónico... todo eso finalmente recaía sobre mí de una manera o de otra. Y no voy a negar que desde un principio fuí yo el que se encargaba de todo eso voluntariamente. Pero en ese momento, me agobié. Entre otras cosas porque en ese caso en concreto me limité a seguir las directrices que me daba la organización. Pero a veces parecía que todo lo que hacía estaba mal hecho;

Aquella noche entendí una frase que había leido hace tiempo en una revista:

"No sé cual es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo."

(Bill Cosby)

Y eso es exactamente lo que me había pasado aquella noche. Finalmente, tras mi calentón inicial, acabamos hablando y entre todos convenimos en repartir un poco mas las tareas si me encontraba tan agobiado. Llegamos a un acuerdo y aunque todavía estaba muy enfadado por algunas cosas, dí por zanjado el asunto. Con todo el calentón no confirmé a Darkkam el equipo que pondríamos. Y bien que lo siento. Debería haberlo hecho pero la situación me sobrepasó. Finalmente, al haberlo hablado el día anterior con Angel, no hubo ningún problema y no faltó nada en el escenario el día del concierto.


Aquella tarde, mientras cargabamos la furgoneta el ambiente estaba muy enrarecido para mí. Seguía contrariado por algunas cosas, pero tampoco quería crear mal ambiente en un día de concierto. Siempre he pensado que en esos días hay que dejarlo todo de lado, ya que ninguno de nosotros eramos demasiado buenos actores y todos los malos rollos se reflejaban en el escenario de una manera o de otra. En cualquier caso, nada se salió de los cauces habituales y a la hora convenida estabamos en el escenario descargando nuestros cacharros.

Aquel día, actuábamos Sthygia, de Madrid, nosotros, y cerrando la actuación, Darkkam. La organización nos había apuntado que debíamos tocar sobre unos 50 o 60 minutos, y eso es lo que llevabamos preparado. Como siempre, las pruebas de sonido nunca eran a la hora que se nos había indicado y tras dejar todo colocado, me dediqué a tirarme en cualquier esquina a dejar pasar el tiempo de la manera menos tediosa posible. Jorge había tenido que ausentarse por una urgencia de última hora y Raúl no estaba muy comunicativo, asique, con el mal cuerpo que me había dejado la discusión del día anterior y los nervios del concierto me dediqué a hacer lo que mejor se me da, dejar la mente en blanco y hacer que pase el tiempo.

Las pruebas de sonido fueron rutinarias, tras una breve conversación con los chicos madrileños y nuestra propia prueba marchamos a cenar como siempre. Para nosotros el rito de la cena previa a los conciertos era algo obligado, y en esta ocasión, no iba a ser menos.

Ya a la vuelta, Espacio vias estaba lleno de gente, había una gran espectación y mucha gente con ganas de pasarselo bien. A oscuras, busqué un sitio delante del escenario para poder ver lo mejor posible la primera actuación de la noche.

Sthygia era un grupete de chicos jóvenes con muy buenas maneras y una chica a la voz al mas puro estilo Tarja Turunnen. Se notaba que esa voz estaba muy cuidada y educada y era un gusto oirla tema tras tema. El resto de la banda ya no estaba tan fina. Se notaba falta de experiencia y en algun caso, incluso falta de trabajo al instrumento, pero en cualquier caso, en conjunto, era algo que merecía la pena escuchar.




Al llegar nuestro turno nos dirigimos al backstage para prepararnos y nos encontramos a un jovencito rubio llorando y con un disgusto terrible. Era uno de los guitarras de Sthygia, se había dado cuenta de que la actuación no había salido del todo bien y no había manera de consolarle. Nos interesamos por el y todos los que allí estabamos le mostramos nuestro apoyo e intentamos calmarle un poco. Pero no teníamos mucho tiempo, teniamos que calentar un poquito y prepararnos para salir al escenario. Había muchos recelos y en mi caso hasta miedo, pensando en que se pudiera repetir el incidente de hace dos conciertos y mi ampli volviera a averiarse. Pero había puesto los medios a mi alcance para que eso no ocurriera y no podía permitirme dudar en ese momento.




Nuestra actuación según recuerdo fue clónica a la final del Rock in León. Lo que mas se mantiene en mi memoria es que por primera vez en mucho tiempo teníamos un nutrido grupo de gente pegada al escenario mirando continuamente todos y cada uno de nuestros movimientos. Recuerdo muchas caras conocidas de facebook y en general era agradable estar interprentando tus temas ante un montón de gente que te está prestando atención. El resultado, no lo se. La sensación al terminar, era de satisfacción. Habíamos enganchado una racha estable de conciertos y los objetivos que nos habíamos marcado en cuanto a calidad en el directo estaban cumpliendose para lo que eran nuestras expectativas en aquellos momentos. Nuestra intención de ofrecer un buen espectáculo estaba poquito a poquito siendo realidad.

Terminó nuestro turno. Ahora llegaba Darkkam. Salí a la calle a respirar, y olvidarme de todo el barullo, ruidos y ajetreo de la hora que había pasado.Pero, al contrario de lo que suele ser habitual en mi, la curiosidad pudo al cansancio y entré para ver el último concierto de la noche.
Y ahí es donde comenzó mi punto de crisis. A pesar de que Darkkam actuó mas tiempo del que se nos había concedido a nosotros, a pesar del resquemor de haber querido cerrar nosotros la noche, a pesar de sentirme como un simple telonero, me di cuenta de que teníamos que aprender muchísimo de ellos en un directo. Había movimiento, había espectáculo, y la gente se movía con ellos, se implicaba y disfrutaba. Todo aquello que yo empezaba a echar de menos cuando me subía a las tablas. Y puede que nuestros estilos y nuestro espectáculo fueran diferentes, y no necesariamente necesitásemos de organizar un show de ese tipo. En ese momento entendí que nos faltaba lo mas importante, que era conmover al publico con nuestra música.

Pasó el tiempo y dejé de pensar en ello. Al fín y al cabo, cada uno tiene que encontrarse a si mismo y fijarse sus propias metas. Y al poco tiempo nos llamó un promotor que se había fijado en nosotros aquella noche. Y quería que actuasemos en un par de dias. Todo iba dando sus frutos, poco a poco.




Pero... poco dura la alegría en la casa del pobre.

No hay comentarios: