jueves, 16 de febrero de 2012

Götterdammerung

19/11/2010

Carrizo.

Pub "El Jardín"

Todavia se me pone mal cuerpo al recordar aquella noche. Fue, de lejos, la peor de muchas, aunque alguna que estaba por venir se le acercaba. Habíamos dejado el post anterior en el local entusiasmados por el hecho de haber sido llamados para actuar en un garito. Hasta la fecha solo nos habían llamado para rellenar algún festival veraniego o para invitarnos a participar en actos gratuitos. Parecía que Adae empezaba a levantar el vuelo después de lo duro que había sido para el grupo este año 2010.

Empezaremos diciendo que aquel día empaquetamos mas tarde de lo habitual ya que la actuación sería algo entrada la noche. Eso nos daba un buen margen para no andar a carreras y poder hacer las cosas con calma y sin estres.

Llegamos a la hora convenida al Pub. La impresión fue muy buena, mucho espacio para el público, y espacio también para nosotros, con un par de baños enormes y recién reformados (y limpios a la perfección) que nos sirvieron de camerino y una puerta de salida detras del escenario que daba justito a la furgo. El único que no tenía tanto espacio era Manu, ya que la plataforma que nos habían colocado para la batería era bastante mas pequeña que lo que necesitaba. Finalmente colocamos todo nuestro montante muy comodamente y nos dispusimos a probar sonido ante el dueño de la sala y algun currante de la misma.

En un principio las pruebas de sonido no se salieron de lo habitual, por primera vez en mucho tiempo podiamos hacer esto sin prisas y con todo el tiempo del mundo. Ajustamos volumenes, probamos unos cuantos temas y tras comprobar que todo estaba a nuestro gusto salimos a cenar a un burguer de Carrizo que nos había dado muchas alegrías anteriormente. Cenamos bien, charla distendida y café. Aquello de tener tiempo era un lujo al que estábamos poco acostumbrados.

Cuando salimos del burguer estaba lloviendo a cántaros. LLevaba toda la tarde nublado o chispeando, pero a falta de media hora para empezar estaba cayendo todo lo que no había caido hasta entonces. Comenzaron los primeros comentarios acerca de que esto iba a hacer que la gente no viniera a vernos... yo a estas alturas ya tenía un filtro de voz en las orejas para comentarios negativos, y me preocupé mas que de otra cosa en llegar a la sala lo mas seco posible. Y efectivamente, al llegar al Pub había ocho personas mas o menos. Comencé a observar expresiones de desánimo... en cualquier caso, yo directamente pedí un vodka con limón en la barra. Esa noche no tenía que sacar el coche y por fin podía darle al alpiste en un concierto. Por otro lado creo que algo instintivo en mi interior me hizo pedir un pelotazo ya que iba a necesitarlo.


Las cosas no empezaban demasiado bien. En aquellos días habíamos estado dando vueltas al repertorio a iniciativa de Jorge, en la cual en cada actuación hacíamos una entradilla diferente y solapabamos todos los temas de una o de otra manera para que el concierto llevase un ritmo adecuado y no perdiese intensidad con pausas innecesarias. Habíamos convenido en empezar con una serie de acordes en tiempo, no a última hora, pero casi. Manu no estaba seguro de esto y había puesto muchas pegas ya que no quería hacer algo que no estaba del todo ensayado, pero por otra parte era una secuencia que no tenía demasiada dificultad. A regañadientes, pero aceptó. Los cuatro gatos que se encontraban en el pub se acomodaron delante de la barra con gesto indiferente y decidimos dar comienzo a la actuación.

Nada mas empezar, la entradilla salió mal, reprimí un impulso asesino y seguí adelante como si nada hubiera ocurrido. Algo no andaba bien. Lo sentía en el ambiente. Las caras de la gente eran un poema de indiferencia y horror. Según las señas que me hacían el volumen debía ser altísimo y no se oía a Raúl. Bajé un poco mi ampli. Seguíamos tocando. La voz de Raúl decidió aprovechar esa noche para romperse y todo el concierto fue un suplicio para el al ver que los tonos altos no salían y se iba quedando sin aire cada vez mas a menudo. Tuvo que dejar de cantar en varios temas y cada poco se retiraba a beber algo de agua. Pude verle de color morado en mas de una ocasión. Yo por mi parte intenté actuar como si nada estuviese ocurriendo, con total normalidad, pero cada vez que me giraba veia las caras de mis compañeros que iban desde el enfado hasta la desesperación, pasando por la verguenza y la apatía. Cada vez que terminaba un tema se oían dos o tres aplausos de compasión y la gente resoplaba agarrada a la barra como les fuera la vida en ello. Mi interpretación se empezaba a resentir también, comencé a meter mas fallos de lo habitual y yo mismo me doy cuenta de que el sonido esta siendo espantoso. Seguían pasando los temas y yo mantenía el tipo moviendome un poco e intentando subir el animo a mis compañeros, pero estaba todo perdido, nada ni nadie les hubiera hecho cambiar de actitud aquella noche, entre el público, el sonido horrendo que estaba saliendo de nuestro equipo y la voz de Raúl. Yo mismo lo dejé por imposible a mitad de la actuación y me dediqué a dar sorbos a mi vodka a la espera de que terminasemos de interpretar todo el repertorio.

Recuerdo que tocando un impás en limpio, un tap a dos manos que me gustaba tocar un monton, se oyó por parte del público un comentario poco afortunado que me dejó bastante tocado. Ahí ya es cuando dije "apaga y vámonos" y me empezó a interesar mas el vodka que el bolo.

Cuando terminó la actuación salimos escopetados al camerino. Yo, muerto de verguenza, terminé de desconectar lo necesario y entré como pude. Lo primero que ví, fue a Jorge con cara de entierro y a Raúl y Manu con un semblante muy similar. Se hizo un silencio que pareció eterno. Todos mirando al suelo sin saber que decir hasta que Jorge soltó un ominoso "Hemos hecho un ridículo espantoso". Volvimos la cara al suelo. Yo solo tenía fuerzas para encender un cigarro tras otro retrasando el momento de salir para afuera y dar la cara. Siguieron los comentarios negativos, hubo algún que otro reproche. Pero no nos quedaba mas remedio que empezar a recoger y salir pitando de allí. Volví a la barra, y pedí otro vodka. El camarero me miró receloso al ver que no tenía intención de pagarlo. Comencé a beber a grandes sorbos (me lo pedía el cuerpo a gritos) y comencé a aguantar la chapa de uno de los del público comentándo los posibles errores y lo que nos había salido mal, todo ello edulcorado de vez en cuando con un "no, si se nota que tocais de la ostia todos" y frases por el estilo. Le dí las gracias por la crítica constructiva y me retiré a un reservado a seguir fumando como un carretero y a seguir bebiendo.

Como anécdota graciosa (y a la vez humillante) recuerdo que cuando Manu está a punto de empezar a recoger se le acerca una chica y le pregunta si puede hacerse una foto, Manu se levanta, supongo que algo animado y la chica le dice:"No, quiero sacarme una foto YO con la batería" Suspiro , un click, y vuelta a recoger.

Tercer vodka y mirada asesina del barman. Ya estabamos todos recogiendo afanosamente ante las miradas entre lo indiferente y cómico de alguno de los que aún quedaban en el garito. En algún momento pude oir a Manu: "A mi me da verguenza cobrar por esto..." volvió a mi mente la actuación de Garrafe y tuve bien claro que ni de coña volvíamos a renunciar a cobrar un bolo.

El bar se vació. Ya casi lo teníamos todo recogido y apareció el responsable del garito para pagarnos. El hombre fue amable y achacó lo que había pasado a la lluvia, al poco público y a la mala suerte. No nos cerró la puerta a otra actuación en ningún momento y nos pagó religiosamente.

Volvimos a casa moralmente destrozados. Cuando todo pintaba de maravilla echamos por tierra nuestra poca o mucha fama de una manera de lo mas humillante. Al día siguiente teníamos sesión de fotos con Alvaro Ayarza y Ana Cruz. No nos quedan ganas ni de salir de casa.

Las semanas siguientes pasan entre discusiones, y recelos sobre la voz de Raúl. Dudas sobre el futuro del grupo y sobre lo deteriorada que ha podido quedar nuestra imagen.

A estas alturas podréis estar pensando que nuestro ánimo es muy fragil, que nos venimos abajo a la mínima, ya que nos hundimos después de un mal concierto. Adae lleva casi cinco años de andadura en esos momentos y la falta de exitos y alicientes estaba haciendo mella en la moral de la banda. Sentimos que tras la grabación de la maqueta no hemos tenido otra cosa que percances. Y nuestras diferencias son cada vez mas notables, pero creo que en esos momentos nuestra gran amistad era lo único que nos empujaba a seguir luchando.

Yo comienzo a sentirme cansado. Cada vez me cuesta mas llevar un tema nuevo adelante y las discusiones suelen ser mas habituales en el local. Mi interés por Adae se empieza a desvanecer poquito a poco como un puñado de arena en la palma de la mano.

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