28/10/2009
Una de esas cosas que suele pasar cuando das un concierto es que llegues muy tarde a casa. Eso es lo mas normal. Pero si al día siguiente te toca ir a trabajar eso ya es otro cantar. Y precisamente eso era lo que iba pasar aquella noche de octubre. Por aquel entonces ya había pasado la resaca de conciertos de verano y no teníamos mucho en la agenda para seguir en el candelabro. Pero Luis Gonzaga había pensado en nosotros para actuar en el 5º aniversario de su webzine. Y por supuesto, no podíamos negarnos. El evento iba a ser en el Gran café, un pequeño establecimiento que solía ofrecer actuaciones en un escenario hecho a medida para Alvin y las ardillas, en el que milagrosamente, pudimos encajarnos los 5 sin casi ningún problema.
Como el espacio era tan limitado, no podríamos llevar nuestro propio equipo, y mas concretamente para mí, la opción era o tocar con un combo pequeñito o buscarme la vida. Y me la busqué. Aproveché que Alfredo tenía un POD y nos pasamos un par de tardes afinando el cacharrete para que en directo pudiera sonar medianamente metalero conectado directamente a mesa.
En fin, que esta vez el proceso de carga y descarga variaba un pelín. No teníamos que llevar demasiado equipo, pero el sitio mas cercano y cómodo era el aparcamiento que hay por detrás de la Catedral, al estar el café situado en zona peatonal a 1 kilometro mas o menos del aparcamiento, no nos quedó mas remedio. Este era un aparcamiento en el que encontrar un sitio es cosa de lotería y ademas con el reciente fichaje de un par de gorrillas, que aunque no nos iban a dar mucha guerra daban un puntito de incomodidad.
Aquí se planteó el dilema de cómo transportar el teclado de Alfredo. Había dos opciones, que uno de los dos (eramos los primeros en llegar) cargara con el a lo Conan, o ir pujando por el cada uno en un extremo. En este momento direis, "un teclado no es grande, uno solo lo puede llevar perfectamente". Si estamos hablando de un Casio PT-1, efectivamente teneis razon. Si estamos hablando del TRITONE de Alfredo, la cosa se complica. Decidimos cargar con el estilo ataud y así recorrimos la distancia que había hasta el garito, aparte de llevar colgando mi guitarra que no es una pluma precisamente. Cuando llegamos, nuestros bracitos eran un mar de punzadas y nuestras gargantas no estaban mejor debido a la cantidad de blasfemias proferidas durante el trayecto. Y no es que la caja pese demasiado, esque cuando no hay sitio comodo por donde sujetarla, acabas dandole vueltas arriba y abajo buscando un mínimo de agarre con el que no torturarte las manos.
Y nada mas entrar, lo primero que hicimos fue posarlo en una mesa y suspirar como menopausicas. Y lo segundo, ir a la barra por una cerveza. Se habían recogido las mesas y sillas para dejar un espacio diafano en el que la gente pudiera ver el concierto cómodamente y el técnico de sonido ya andaba por ahi fuchicando para que todo estuviera en orden. Tras una breve conversación con el señor Buru que nos dejó muy buen sabor de boca (un técnico que se preocupa de escuchar tu maqueta para así saber como te va a sonorizar gana muchos puntos) nos sentamos en una mesa (literalmente) a esperar. Momento que aprovechó para ponerse a nuestro lado un tio con pinta de homeless o drogadicto o borracho (creo que mas o menos todo junto realmente) que empezó a darnos la brasa con preguntas incomodas y un gangoso acento en un intento de hacer algún amigo, o eso o de tocar los cojones, una de dos. Viendo que no se le hacía mucho caso, optó por una digna retirada (no por mucho tiempo).
El como y cuando llegaron los demás es algo que no tengo muy claro, Alfredo y yo seguíamos con nuestra cerveza charlando con los músicos de las otras bandas que iban llegando. Lo que sí que recuerdo es que en algún momento vemos a Jorge (bajo) forcejeando con la puerta del garito. Tras varios intentos no consigue abrir la puerta y da por hecho que está cerrada con lo cual comienza a gesticular como un controlador aereo para que salga alguien a abrirle tras los cristales. Se le abre la puerta facilmente y el tio entra triunfal después de su hazaña.
Y pongámonos en situación. El cartel era una troupe de cantautores enmedio de los cuales actuabamos nosotros (unos 3 temitas o alguno mas) y cerrando la noche B4U (hard rock). Y la pregunta era: saldrá bien esto? por dos motivos principalmente, el primero, que si la noche es de cantautores... el publico no será demasiado receptivo... segundo, esa noche jugaba el Barça contra la Cultu, el equipo local, y aunque el interes futbolístico para mí se me antojaba nulo (el que se supone mejor equipo del mundo contra un equipo local de 2ªB) la poca gente que pudiera o quisiera venir preferiría ver a los 25 suplentes y al titular enmarronado del Barcelona que a ver un festival de cantautores y a unos jevis.
Se hicieron las pruebas de sonido pertinentes y el señor Buru consiguió sacarnos un sonidete bastante decente. Asique, decidimos ir de cortos hasta que empezara el concierto. Tapita va tapita viene y llego la hora de irnos de vuelta al gran café. El sitio, medio vacio, era un poco desalentador, y como la cosa no prosperaba, se decidió dar comienzo al show.
Abría la noche Alfonso Salas, un cantautor que siempre me recuerda a Pedro guerra, lleva un repertorio bastante original con toques de humor y un cuidadísimo sonido en su guitarra. Sorprendidos, no podíamos quitar ojo a todo lo que hacía, pasandolo en grande hasta que el pesao de unas horas antes decidió participar el también en el concierto. Voces, respuestas, bailes y risotadas nos ponían a todos de los nervios, a todos excepto al parecer a Alfonso que lo llevaba como buenamente podía sin un mal gesto y sobre todo, una sonrisa en la cara. Llegado a un punto muy exasperante yo solo pensaba en coger una motosierra y esparcer sus restos por toda la sala. Punto en el que el organizador ya le increpa y la responsable de la cafetería le invita a irse con toda la educación que le era posible. En un momento de tensión, (el se resiste y los demas con los cuchillos entre los dientes) la situación da un giro inesperado y se nos pregunta a los asistentes si le dejamos quedarse a condición de que se porte bien. La votación fué a su favor y a partir de ese momento el tio dejó de dar la brasa (menos mal).
Las siguientes actuaciones fueron realmente aburridas, para mi, y no por quitar merito ni calidad a la música que estaba sonando, simplemente es un tipo de música que a mi me sumerge en el oceano de los sueños y me hago amante de morfeo. Cuando llegó nuestro turno, todo se volvió tenso. Raul y yo en un escenario tan pequeño estabamos pegados cual siameses, y Jorge tenía que hacer contorsionismos varios para no darle a Raúl en la cabeza con el clavijero de su bajo.
Y allí estabamos, ante una pequeña multitud de caras conocidas y desconocidas, expectantes y algo asustadas por el estruendo al que iban a asistir en breves momentos. Busqué entre esa multitud a una persona que me hacía especial ilusión que asistiera a verme, ya que nunca había podido venir (vivia fuera de España) y la casa de sus padres estaba a escasos 100 metros del café. No la ví. Y lo que es más, ni siquiera apareció. Tiempo después me dijo que se quedó dormida en el sofá preparada para salir. Nunca le he dado demasiada importancia, pero el caso es que sentí una gran decepción, que aún a día de hoy me sigue durando.
Y sin mediar palabra, abrimos a quemarropa con "Al despertar". Una andanada de sonido peinó hacia atras a los asistentes y empecé a ver rostros desencajados y caras de aburrimiento. Ese es el momento perfecto para empezar a pasarlo bien y prestar atención a la gente que sí viene a verte. Y es lo que hicimos. No he contado todavia que la batería era bastante precaria. Y al ser el escenario tan pequeño, ante los envites de manu todo se iba desplazando hacia delante de manera que era como estar tocando siendo perseguido por un bombo. Miro hacia Manu y le veo entre cascotazo y cascotazo sujetando los soportes que se desmontaban poquito a poquito. El organizador se escurre como puede en el miniescenario y empieza a recolocar todo, y todo esto sin dejar de tocar. El monitor que tengo debajo atruena infernalmente y solo oigo las voces de Raúl a mi lado y el bajo de Jorge (TUNK TUNK TUNK TOOUNK). Alfredo estaba mas o menos colocado en un borde y mantenía la posición Con bastante elegancia.
Y fué cortito, 3 o 4 temas, casi no lo recuerdo. Y al bajar del escenario bebimos algo fresco y nos dedicamos a escuchar las opiniones del resto de músicos que nos habían prestado atención. Favorables en su mayoría. Lo que sí que recuerdo es que Ruth Marcos (profesora en factor X) felicitó profusamente a Raúl y algún comentario afable más. Y después, poquito mas,la mayoría de los miembros de Adae marchó enseguida y yo me quedé a ver a los B4U, cuyo cantante es gran amigo mio. El batería me hizo preguntas capciosas sobre una colaboración de Alfredo a las teclas con ellos (la vida es como una caja de bombones) y tras los comentarios de rigor, agradecimos a Luis el habernos invitado y recogimos. Al día siguiente había que currar y no teníamos el chichi pa farolillos.
Ya solo teníamos delante un concurso al que nos habían invitado los organizadores via Myspace. El Bierzo Live Fest. Y no teníamos ni idea de todo lo que nos esperaba.
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