Bueno, pues antes de nada he de decir que esta fue una de las actuaciones mas surrealistas, desastrosas, desalentadoras y a la vez una de las mejores experiencias que hemos podido tener en toda mi andadura con Adae. Pongámonos en situación:
Sábado, 27/06/09 Terradillos de los Templarios (Palencia)
Una temporada antes nos habíamos puesto en contacto con un compañero de mi curro que trabajaba para una empresa de espectaculos que habitualmente traía a gente de nivel a la zona de Palencia y Zamora (Jorn Lande, Agent Steel, Stryper...) El por supuesto se ofreció a buscarnos algo y coincidió que ese día nos encontró una actuación en dicho pueblo junto con un grupo Palentino de death metal y otro grupo novel del País Vasco. Cabe decir que Dani, por aquel entonces propietario del Skanner nos había pedido que actuáramos en la fiesta de cierre del bar, ya que tenemos muy buena relación con el y además de ser un gran seguidor nuestro, nuestros conciertos habían sido bastante lucrativos para el. Con gran pesar de mi corazón, tuvimos que negarnos a participar en dicha fiesta, ya que nos habíamos comprometido previamente con lo de Palencia, y a sabiendas de que el concierto del Skanner sería uno de esos bolos para recordar, seguimos con nuestro principio de ser serios y respetar nuestros compromisos.
El bolo de Terradillos a primera vista pintaba bastante bien, en palabras de nuestro contacto "Está de puta madre, además, os invitamos a cenar un par de lechazos y cobrareis bien, y si os enjarrillais, tenéis cama en el albergue del pueblo".
Después de asimilar que Alfredo no podía venir a cargar por motivos laborales y que se uniría a nosotros en la prueba de sonido, empaquetamos todo (novias incluídas) y tras el reventón del día anterior en La Milla del Río nos volvimos a echar a la carretera esta vez en dirección a tierras Palentinas. Tras un largo viaje en coche y de no saber exactamente por donde nos estábamos metiendo (un road trip en toda regla por tierra de campos palentina y sus hermosos pueblos), llegamos a un desvio (que por supuesto nos pasamos de largo) y por una comarcal de las antiguas llegamos al pueblo en donde tendría lugar el evento.
Tras pasar el cartel de bienvenida nos adentramos por las angostas calles del pueblo entre edificios de adobe y viviendas unifamiliares. Llegamos a la plaza del pueblo y allí no había escenario, damos la vuelta, damos otra vuelta y recorremos el sitio sin ver un mísero templete o plataforma. Nos habremos equivocado? ante la duda recurrimos a preguntar a las VIP (viejas inherentes al pueblo) donde era el concierto, la respuesta fue: "escenario? mmm igual es donde el Isaac (creo que se llamaba así), si, si, por allí, en esa calle". Nos metemos por "esa calle" y no vemos nada... nada? no. Vemos un garaje abierto, donde el que organizaba las fiestas guardaba el tractor, y en su interior (imaginaos el tamaño del recinto) un escenario montado con cajas de refresco, un proceloso juego de luces, varias toneladas de polvo, algo de paja y unas cuantas estanterías con herbicidas. Eso si, el conjunto del equipo de el grupete de Palencia perfectamente montado en los 2 metros cuadrados de escenario.
Decir que se nos cayó el alma a los pies fue poco. Si hubiera un lugar recóndito y cavernoso donde pudiera habitar el alma bajo el manto tectónico, habría que excavar varios metros hacia abajo para poder encontrar un resto arqueológico donde yacía nuestro espíritu. Aparece el organizador. Un tío majo donde los haya que nos puso en situación de donde estábamos y de como íbamos a tocar. Nos explicó que era un pueblo pequeño, que era muy amigo del tio que nos consiguió el bolo y que era todo lo que podía organizar con el presupuesto que tenía, pero que la cena corría de su cuenta con dos lechazos de su propia ganadería. Aparece el manager del grupo de death. Un tío con aire de superioridad y bastante cara que básicamente nos explica que ellos ya tienen todo montado y que nos tenemos que buscar la vida para montar nuestro equipo, ya que ellos no van a desmontar nada. Empezamos mal. Preguntamos que como lo vamos a hacer y especialmente que Manu necesita montar sus pedales bombo y demás. El manager sigue con su actitud. NO SE TOCA NADA. Manu se calienta. Intentamos razonar con el, intentamos hacerle entender que lo normal en un concierto es que haya previsión de que equipo lleva cada uno y que la batería especialmente requiere que se cambien ciertos componentes. Se calientan los ánimos y el tío empieza a dar malas contestaciones. Manu, con su vena del cuello del tamaño de un salchichón le explica que en todos los conciertos que hemos dado las cosas se hacen de otra manera totalmente a la que el nos impone. El elemento en cuestión suelta una risilla cachonda y nos pregunta que con quien coño hemos tocado nosotros?, soltamos currículum, el tío ya saca su artillería de mala ostia y sigue en las mismas. Comienzan las voces entre Manu y el manager. Jorge, Raúl y yo comenzamos a barajar la posibilidad de marcharnos y mandar a la mierda el bolo, mientras tanto ponemos a Alfredo en situación y le avisamos para que de la vuelta y no pierda el tiempo ya que esto no pinta nada bien. Por fín, tras unas cuantas voces entre Manu y el manager, se consigue que el capull... perdón, que el señor ceda y que se cambie el orden de actuación, en vez de tocar ellos los últimos, tocaremos nosotros, así ellos recogen su equipo y Manu pone sus pedales, platos y demás cosas. Error de cálculo, nadie me dice nada y procedo a colocar mi equipo ya que decidimos dar el concierto. Aparece el subnor... el imb... el señor y me pega una soberana voz de mala ostia explicándome en que hemos quedado, le respondo de mala manera y bajo del escenario con la intención de marchar a mi casa. Previamente le pregunto a un miembro del otro grupo que si el sabe algo del tema y tras una vaga y balbuceante respuesta se hace el sueco.
Vale, harto, cabreado y humillado salgo como un obús del "escenario" y mi cabezal queda envuelto en su sábana en la esquina mas cutre y polvorienta del garaje. Me da igual, yo lo que quiero es recoger e irme. Los demás miembros de Adae me hacen ver que si nos vamos le vamos a dar una satisfacción al manager y decido quedarme a regañadientes. Llega Alfredo y se encuentra el panorama. Se le empañan las gafas de sol.
Una vez terminada la batalla campal aparece el organizador del evento en plan "el manager es colega mio, tiene ese carácter pero es buen tío)". Para calmar los ánimos nos invita a echar un vistazo al albergue donde podríamos dormir (cosa que no teníamos planeada). El albergue en cuestión era una pequeña casa de dos pisos en precarias condiciones pero acomodada para hacer unas buenas meriendas y poco mas. En cualquier caso su hospitalidad nos hace olvidar un poco el mal rato de antes. Andando andandito nos dirigimos al sitio donde nos invitan a cenar los lechazos. Un buen edificio nuevo de construcción rústica donde está el restaurante, la cafetería con una terraza ajardinada. Unos van en coche, otros vamos dando un "paseo" por la carretera del pueblo a ver si enfriamos los ánimos. Mi novia por si acaso ni se acerca no sea que la muerda. Sigo de mala leche, tan mala leche que entre los nervios del concierto y la mala baba no quiero ni probar el lechazo. Recuerdo para mis adentros que mi jefe es de ese pueblo. Y ya sentado en la mesa escuchando las risas y aguantando la actitud del otro interfecto me avisa el dueño del establecimiento que hay un señor en el bar que me conoce y que si salgo a saludarlo... mi jefe. Salgo, y tras una conversación algo forzada sobre el pueblo vuelvo a mi sitio en la mesa.
Ya allí parapetado los dueños del restaurante se enteran que no quiero cenar. Son gente amable y me ofrecen algo de comer aparte, como me voy a quedar sin cenar? rechazo educadamente su invitación con el pretexto de que son nervios antes del concierto. Como me voy a meter un lechazo en el estomago cuando lo que quiero es untar el cuerpo de una persona con miel y echárselo a los marranos?. En esto me percato de la conversación que tengo a mi lado, mi novia y Alfredo no comen carne, con lo cual los dueños del restaurante repiten su gesto amable y les ofrecen algo aparte. Se baraja la posibilidad de un buen pescadito, una buena ensalada y algún que otro plato que no llevase carne,cosa que a mi chica le parece bien, pero Alfredo en su convicción de no comer animales elige un plato de pasta (para los dos), mi chica algo descolocada accede a comerse un plato de espaguetis...
Entra el lechazo y los camareros ponen en la mesa unos platos con la asadura. Se me revuelve el estómago. La gente empieza a comer y yo sigo sin saber la manera de manejar mi ira interior. Conversación, risas, y parece que todo el mundo se lo pasa bien. Yo no. Sigo muy puteado. El camarero llega a mi lado y se pone a servir a Raúl que estaba a mi derecha. En un momento de máxima exaltación hostelera el camarero inclina levemente la bandeja y derrama una generosa cantidad de salsa sobre mi cabeza hombros y pecho. Mi mundo desaparece, noto mis ojos en blanco y según me contaron la salsa entró en ebullición. Ante las disculpas del camarero y las risas disimuladas de los que estaban mirando (PRFFFFPFFFFF) practico el "1 2 y 3, yo me calmaré..." y rechazando la toallita limpiadora marcho al baño para lavarme lo que pueda y no chillar como un psicópata en la sala. Ya en el baño y sin camiseta entra un vejete que me ve lavándome la cara y pone cara de sorpresa, mirada feroz, el vejete mea a reacción y marcha a velocidad luz. Seguidamente marcho al jardín y me fumo aproximadamente unos 35 cigarrillos antes de volver para el fin de la cena. Ya sentado en mi sitio me percato de los lamparones de grasa de mi camiseta y un penetrante olor a lechazo impregnado en mi pelo y mi cuerpo que empieza a apestar a los que tengo a mi alrededor. Mi novia sigue sin acercarse a mi por si las moscas (que ya empezaban a revolotear a mi alrededor).
Se va haciendo de noche y toca volver para empezar el concierto. Esta vez volvemos en coche. La zona del garaje "escenario" es una calle donde hay un pequeño bar de los de antaño, ya sabéis, mesas y sillas estilo años 70 color madera y patas de metal finitas, y una barra exigua y forrada de lamas de madera, con paredes diáfanas y pintadas de cal. Nos quedamos en un banco a la puerta del bar y comienza la actuación del grupete vasco. Son unos chavaletes que hacen sobre todo versiones de clásicos del punk, rock urbano y algo de reggae y blues. Cerca del pueblo hay un camping y un nutrido grupo de alemanes, ademas de las señoras del pueblo empiezan a ver la actuación, delante de la mole de furgoneta que los del manager habían alquilado para sus trastos y que habían dejado aparcada a la entrada del garaje (tócate los...). Veo la actuación 5 minutos y vuelvo a mi banco. Acaba su tiempo y comienza la actuación del grupo estelar de la noche.
El escenario se ha vaciado. No hay absolutamente nadie que vaya a ver el concierto, con lo cual, nos tememos que cuando nos toque el turno será igualito que un ensayo. Poco a poco se acerca algo de gente del pueblo y empiezan a hacer su descarga de metal extremo. No pasan ni 5 minutos y el garaje se vuelve a quedar vacio. La gente sale espantada y nos hacemos a la idea que si a estos no va nadie, a nosotros no nos verá ni el gato... Pasa el concierto de manera patética y se acerca nuestra hora. Recogen su cacharrada en su furgo y me toca montar lo mio después de rezar para que mi ampli no se haya llenado de mierda hasta atrás o haya recibido alguna patada en su recóndita esquina. Nos colocamos codo con codo (el escenario no da para mas) y... comienza el show!
Primer tema, publico asistente: novias, organizador, manager y algún integrante del grupo anterior. Al segundo aparece algún gatete y desaparece el manager y algún integrante del grupo anterior. Sigue el concierto y los quintos ya han empezado a beber y aparecen por el garaje. Empieza a haber gente (dentro de lo que cabe, nunca mejor dicho). Tengo un foco justo en el suelo pegando directamente a mi cara, me estoy dando de codazos con Raúl, las dos tablas bajo mis pies se empiezan a separar y caen cosas del techo. El garaje es tan pequeño que con el volumen todo retumba una barbaridad. Veo a la novia de Manu espantada porque algo que supone ser una cucaracha le debió caer en el pelo.
Y ocurrió el milagro. De pronto aparece una pequeña multitud de fiesteros armados con cubatas en el garaje con ganas de mambo y comienzan a jalear y a botar al ritmo de Adae. Observo a uno cubata en mano bailando capoeira delante del escenario. Me quedo cuajao. La gente que tan bien se lo está pasando consigue que yo haga lo mismo, aplauden, animan y se sacan fotos delante del escenario, eran pocos, pero abultaban un montón y metían mas ruido, los chicos del País Vasco también están mirando y están disfrutando del espectáculo (de los fiesteros). Finalmente aparece otro minusculo grupo de un pueblo de al lado, Cisneros, que también están de fiesta. Andan buscando grupos para actuar en las fiestas que serán dentro de poco, el día 30, y al acabar nuestra actuación nos comentan que les ha gustado muchísimo y nos ofrecen otro bolo para el siguiente fin de semana. Todo ha salido como no esperábamos. Es decir, bien, dentro de lo que cabe, pero me revienta haber rechazado la oferta de Dani para meternos en este fregado. Nos felicitamos por el resultado y por el bolo que nos acaba de surgir. Llega la hora de recoger y lo que es mas importante, cobrar.
Salgo a tomar el aire y a recuperarme de toda la tensión y adrenalina acumulada durante las últimas horas. Veo que en medio de la calle han montado una chorizada con una hoguera salvaje encendida enmedio de la carretera... Observo que el viento sopla directamente hacia la furgo de Jorge arrastrando hacia ella un torrente de ceniza y grasa de chorizo chisporroteante... Mi estómago empieza a rugir de hambre al olor de la chorizada, y uno de los quintos me invita a unirme a ellos. Me doy cuenta que reina un ambiente de fiestaca chanante y me lleno la panza a gusto, los restos del lechazo yacen fríos en un tupper del que está dando buena cuenta un parroquiano. Bien cenado me dirijo al garaje donde todos están ya desmontando. Y por supuesto toca cobrar.
Os habíais olvidado del manager? últimos coletazos de un jeta, A la hora de cobrar, Isaac, el organizador que nos había estado viendo le sugiere al capo de la mafia que, ya que estos chicos vienen del País Vasco, y los otros de León, se debería hacer un reparto mas equitativo del dinero que estaba destinado a pagar a las bandas, no una mierda para los invitados y la mayoría de la pasta para el (el manager) como se esperaba en un principio. El manager protesta: "ya solo el alquiler de la furgoneta es un dineral, tendremos que cubrir gastos digo yo..." (eso atisbo a escuchar), pero el organizador se pone en su sitio y hace que nosotros recibamos una cantidad de dinero que supera bastante las expectativas del listo de la noche.
Agradecimos todo lo que hizo Isaac por nosotros, y agradicemos su hospitalidad y el haber estado viendo todo nuestro concierto. Y lo seguimos haciendo. Realmente se portó. No es culpa suya el que nadie nos pusiera sobre aviso de lo que nos íbamos a encontrar. El tenia cuatro perras y montó el tema como pudo, eso si, nunca mas nos volvieron a llamar parar volver a actuar en los años siguientes, aún así espero que siga intentando montar un festival como lo estaba haciendo, y con mas medios, y con la misma ilusión.
Ya antes de marchar hablamos con los primeros participantes de la noche. Son gente joven y con muchas ganas, y uno de ellos ya un poco mas crecidito, es un musicazo como la copa de un pino, uno de estos tíos, además, que se apunta a un bombardeo y se va al culo del mundo con una banda novel por puro amor a la fiesta y a la música. Guardamos muy buen recuerdo de ellos.
Para reunir mas fuerzas nos tomamos unas colas en el bar de al lado y disfrutamos de la pequeña fiesta que teníamos montada a nuestro alrededor.
Acaba la noche de vuelta al local. Yo estoy totalmente entusiasmado con el resultado, y además aprendí lo que puede cambiar una situación que a priori, parece complicada. Que no hay que abandonar, sino que hay que poner los medios para darle la vuelta a la tortilla, y además que la vida a veces pone a la gente en su sitio.
Nos perdimos por alguna que otra carretera cortada para volver y llegamos a horas mas que intempestivas... pero eso no importaba, la semana siguiente volvíamos a Palencia con mas fuerza que nunca, íbamos a arrasar en CISNEROS!
Por la marcha que nos dió, larga vida al R'N'R!
P.D: No hay fotos de este bolo, las quemamos y tiramos las cenizas a una poza muy honda. Hay material videográfico grabado con toda la duración del concierto. Convenientemente precintada y oculta a los ojos de curiosos.
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